¿Cómo es la economía de los lugares con Monarquía?

La economía de los lugares con Monarquía

En el mundo existen 12 monarquías que aún sobreviven casi todas ellas en Europa y  ocho de ellas son democracias liberales, tales como Bélgica, Gran Bretaña, Dinamarca, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, España y Suecia.  Igualmente,  estas monarquías escandinavas en particular están entre los países más desarrollados del planeta, que son reinos pacíficos con altos niveles de vida material y social. 

Aparte de Europa, hay otros lugares donde las monarquías todavía tienen cierto dominio. Ya han pasado los tiempos en que las familias reales y sus criados dominaban la economía y la política de sus reinos.  

De hecho, el modelado económico de las economías nacionales como monarquías de tipo medieval podría generar algunos modelos interesantes de actividad dinástica que se superponen con el hogar público que es de hecho, un hogar privado.  Aparte de ello, es necesario analizar la contribución económica de las monarquías.

Contribución de las Monarquías a sus economías

La principal contribución económica de las monarquías  es la inyección de flujos de gastos a través de actividades turísticas y como resultado de inversiones de sus carteras de riqueza. 

Las monarquías representan para sus países  la continuidad y una institución que se eleva por encima de la política, por el hecho de que estas familias particulares han sobrevivido tanto tiempo como lo han hecho sugiere que, junto con la buena fortuna puede haber un gen de supervivencia política que se ha transmitido y que hace que estas familias sean políticos bastante cautelosos. No obstante, el siglo XX está lleno de familias reales que no han sido según los analistas,  muy astutas políticamente.

El papel de la monarquía en la economía moderna como la de Suecia y el Reino Unido  

La monarquía se considera para sus paises, un símbolo unificador que se eleva por encima de la política. Más importante aún, se cree que en estos países, la monarquía  ha sobrevivido porque se ha convertido en una institución que separa al jefe de gobierno del jefe de estado.  Esto se manifiesta de manera más dramática en la tradición parlamentaria británica, en la que hay un jefe de gobierno y una oposición leal que son ambos leales al monarca.  

Esto significa que se puede tener diferentes puntos de vista políticos y de política sin ser considerado desleal.  Por lo tanto, en las democracias donde hay fuertes divisiones políticas y una monarquía, se puede ver al monarca moderno como una figura unificadora.

En un estudio realizado se trató de determinar los efectos del jefe de Estado real en el crecimiento del PIB real. Comparando los datos del Banco Mundial de las monarquías constitucionales con otras formas de gobierno. Por lo que,  se llegó a la conclusión de que, en promedio, la presencia de la casa real representa entre 0,8 y 1,0 puntos porcentuales de crecimiento económico adicional.

¿Cómo es la economía de los lugares con Monarquía? 

Por ello, se considera que el gobernante en una monarquía constitucional añade estabilidad, eficiencia y capital social en forma de confianza. En el caso de los Países Bajos, esta bonificación de la monarquía ha añadido una cantidad estimada de 4.000 a 5.000 millones de euros a su PIB solo en un año. No se considera una mala inversión, teniendo en cuenta que el presupuesto de la familia real es de aproximadamente 100 millones de euros al año.

De la misma manera, las monarquías ofrecen una ventaja competitiva cuando se trata de comercio internacional, especialmente con otros reinos, porque las visitas reales a monarquías como Tailandia, los Estados del Golfo o Brunei traen muchos más contratos gubernamentales que los de países como Vietnam o China. 

Por ejemplo, cuando el gobierno británico organiza una misión comercial al Golfo Pérsico, envían al Príncipe Carlos, quien casi siempre, regresa con grandes  pedidos para la industria de la defensa.

En opinión de las expertos en economía, las familias reales también ofrecen varias lecciones de marca a las empresas, ya que la  monarquía es un símbolo de la nación y tiene un mercado objetivo de una amplia diversidad de interesados que las siguen y en  ese sentido, casi se comportan como las propias corporaciones.

Las empresas pueden beneficiarse cuando una familia real respalda marcas nacionales de alta progresión. Estas formas de co-marca muestran que la monarquía apoya  productos nacionales que compiten en un mercado global.

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